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El ADN paisa del tango

El tango, género popular del río de la Plata, que marca en sus 320 kilómetros de recorrido la frontera entre Uruguay y Argentina, también tiene sede propia en Medellín.

Allí se llevará a cabo la edición 11 del Festival Internacional de Tango de Medellín, del 20 al 25 de junio. De nuevo, esta cultura, en sus sonidos, sus canciones y sus bailes, se toma teatros, plazas y calles locales.

La historia del tango y la capital antioqueña se cruzan desde hace varias décadas. Y en lo relacionado con el festival, en esta nueva etapa (se llevó a cabo durante 10 años por iniciativa privada y ahora forma parte de la marca ciudad) se hace todo lo posible para que entre sus fechas de realización incluya el 24 de junio, fecha en la que la leyenda del género, Carlos Gardel, murió en un accidente aéreo en la pista del aeropuerto Olaya Herrera.

Gardel vino varias veces al país. Se volvió muy querido por el público. Además, en las primeras décadas del siglo pasado era común que artistas del sur del continente viajaran a Estados Unidos a grabar discos o a hacer presentaciones programando una escala en Colombia, debido a las distancias tan largas, cuenta Julio César Sierra, director del evento.

Los empresarios de la época capitalizaron esas paradas. Fue así como la industria tanguera empezó a generarse y Medellín se constituyó en una embajada del género.
Medellín honra la música del bandoneón con este festival. La programación incluye concursos de baile (para adultos y niños, en pareja o con grupos coreográficos), conciertos, charlas y clases.

Este año, además, se celebrarán los 100 años de La cumparsita –Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad según declaratoria de la Unesco–, considerado el tango de tangos.

Se trata de un tema que nació sin letra y tiene ADN uruguayo por su autor, Gerardo Matos Rodríguez, y argentino, por Pascual Contursi y Enrique Maroni, que le pusieron la letra en 1924. (Hubo otros versos, antes y después, pero este es el oficial).

La cumparsita fue compuesto, según varios documentos, entre finales de 1915 y principios de 1916, e interpretado por primera vez en abril de 1917.

En esta ocasión se oirá una versión especial en la inauguración del festival, a cargo de la Red de Escuelas de Música de Medellín y la Orquesta Filarmónica de Medellín, bajo la batuta del director asistente de la orquesta, Gonzalo Ospina. Este recital será el 20 de junio, e incluirá obras de Piazzolla, así como otros tangos y milongas.

“Sin duda, La cumparsita nos remite al escenario del río de la Plata, a esa conjunción entre Montevideo y Buenos Aires, y si no es el tango más famoso del mundo, sí es el que se oye en cualquier lugar del mundo”, comenta Ospina, quien además es violinista concertino de la Filarmónica de Medellín.

Formado en música clásica en esa ciudad, dice que siempre le despierta gran ilusión “hacer estas fusiones, especialmente con el tango, que es muy de Medellín. Entonces, vestirlo con traje de orquesta es atractivo y de paso se aprovecha para cultivar otros públicos”.

En esta inauguración del festival y a lo largo del mismo, agrega Ospina, estarán intérpretes reconocidos como Víctor Lavallén, Horacio Cabarcos, Guillermo Fernández, Pablo Estigarribia, Cristian Zárate, Nahuel Pennisi, Lucila Juárez e Inés Cuello, entre otros.

El concurso de canto, el 22 y 23 de junio, tendrá 43 intérpretes llegados de Buenos Aires, Montevideo, Mar del Plata, Santiago de Chile, Pereira, Cali, Bogotá y Manizales.

En las calles, mientras tanto, se enseñará a bailar, así que todo el que quiera puede pasarse por Casa Gardeliana, Casa de la Música, Plaza Gardel, Café y Teatro Pablo Tobón Uribe, Teatro Metropolitano, aeropuerto Olaya Herrera, casas de cultura y parques biblioteca de la ciudad.

En todos estos lugares, durante cinco días, solo habrá tango concentrado y al por mayor, ratificando que este género forma parte de la génesis musical de la capital paisa.

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