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Entrevistas

En Acidconga siempre intentamos presentar propuestas originales, con raíces folk o sello regional, pero no solemos acercarnos específicamente al folclore en sí;  a esas músicas que cambiaban de lugar en lugar pero que tienen en común que son para la gente y  por tanto hablan de la gente. Esas canciones que algún día sirvieron para facilitar la tediosa tarea del trabajo del campo, que desde los tiempos más remotos han servido para dormir a los niños y éstos, un poco mayores, han utilizado para jugar, son canciones de la vida que, por los cambios que la revolución tecnológica ha traído a nuestras vidas, han caído en el olvido tras haber sido despojadas de su función original.
El mundo global en el que vivimos, en el que con sólo encender nuestro ordenador podemos escuchar desde ópera china hasta música andina, ha hecho, ciertamente, que nuestro mundo sonoro cambie radicalmente. Si a eso le sumamos la entrada de la tecnología y sus sonidos electrónicos, nos dan como resultado digital folk, como lo ha querido llamar nuestro protagonista: Dj Click. Un nuevo concepto de música transcultural y atemporal en la que se mezcla la tradición más arraigada con el dub más moderno.
En ocasiones y montados en la corriente de lo corriente, damos por muertos ciertos sonidos. Los archivamos bajo una lápida, seguros de que nada nuevo pueden dar. Pero suele ocurrir que a punta de bofetones, los músicos nos demuestran lo contrario. Es el caso de La Pegatina, la banda oriunda de Barcelona que ha conquistado a Europa entera con su mestizaje, su fiesta y su amor por los ritmos populares, como la rumba catalana. En esta ocasión, Adrià Salas, su líder y vocalista, nos comparte su historia y algunas opiniones sobre cómo marcha la música en tiempos donde lo fácil se confunde con lo simple.
En ocasiones, cuando uno tiene un sueño, las circunstancias se acomodan de tal manera que todo sale a pedir de boca y cada día es una oportunidad para materializarlo. Pero otras veces, la gran mayoría debo decir, la vida nos va llevando por otros caminos, sepultando aquel sueño en los más ocultos cajones de la habitación. Cuando eso sucede, solemos olvidarlos y seguir adelante, pero hay gente que se niega a abandonarlos.
Desde Canarias, Germán López nos trae su timple, su música que, basada en la música tradicional, va mucho más allá y se adapta a su tiempo. Con un concepto musical lejano a las etiquetas, Germán López nos presenta su trabajo donde lo primero que llama la atención es el timple, el instrumento protagonista, pero que más tarde se nos olvida y nos sumergimos en la música sin más. Con ciertas referencias al jazz, al flamenco o al propio folklore canario, Germán consigue crear su sello propio, que no suena a nada y suena a todo; un sonido fresco, divertido y sorprendente. No me alargo más en detalles porque debe ser él quien nos hable de su trabajo y su trayectoria.  
En las distancias cortas también transmite magnetismo. Sale del portal de su casa como un vendaval y fumando un cigarrillo de liar. Está muy activa, aunque -paradójicamente- prefiere un lugar tranquilo para conversar. Sin proponérmelo, logro convencerla de tomar un zumo de naranja natural. Tengo la sensación de que algo se está gestando, de que muy pronto su talento va a explotar.
Pedro Subercaseaux es el verdadero nombre de Pedro Piedra. Sí, así sin el sufijo “Pica” antes de piedra. Y es que a pesar de que adoptó este nombre gracias a la caricatura de Hanna Barbera, no estamos hablando de ningún cavernícola, sino de uno de los exponentes más importantes de la música chilena de nuestros tiempos. Acidconga tuvo la oportunidad de entrevistar a Pedro Piedra en su última visita a la ciudad de México, la cual tuvo como propósito promocionar su tercer material discográfico: Emanuel. Pero antes de entrar en detalle, haremos un breve recuento por su trayectoria artística.
Hace casi treinta años, un grupo de músicos venezolanos comenzó a tocar ska como muchas bandas de la época. Un género nacido de la mezcla del jazz y el calypso y que poco a poco se convertiría en sello indiscutible del mestizaje latinoamericano. A casi tres décadas de haber iniciado su trayectoria, Desorden Público nos regala parte de su historia, sus visiones y su trabajo. Señoras y señores, con ustedes Desorden Público.
Los ingredientes son muchos y muy dispares, desde hip-hop, latino o música balcánica, hasta el rebético más genuino; eclecticismo sería la mejor palabra para definir su plato, Imam Baildi, pero el resultado es tan bueno que no sería justo limitarse a decir eso. Con nombre de plato tradicional turco, los hermanos Falireas y sus otros seis compañeros emprendieron este viaje gastronómico-musical en el que la variedad no falta, como tampoco lo hacen el buen rollo ni la calidad.
Rock y sociedad a través de la historia de la Maldita Vecindad
Desde las más profundas cavernas donde vivía el hombre Neandertal, aparecieron hacia 2006 cuatro hombres primitivos más. Estos no se comunicaban más que por sonidos onomatopéyicos, podían utilizar alguna palabra que otra, pero nunca por su significado, siempre por la musicalidad de sus fonemas.
Corre el año de 1995 sobre los rincones milongueros de Montevideo, Uruguay. La escena rocanrolera en esta parte del planeta muestra cierto letargo, cierta comodidad, y mucho de lo que se escucha proviene del país vecino, Argentina. La tarde del 24 de diciembre, en la acera del bar El Tigre, un grupo de amigos se presentan por primera vez ante el público de la Ciudad de México, ávido de nuevos sonidos. Su fuerza sorprende, su alegría contagia, su crítica lleva a la reflexión. Hace casi veinte años que comenzó la trayectoria de una de las más grandes bandas que Uruguay ha dado al rock latino: La Vela Puerca, quienes comparten hoy, con Acidconga, parte de su recorrido.

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