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Entrevistas

Oriunda de Camerún, pero forjada como artista en Francia, Sally Nyolo es una camaleónica cantante que ha explorado diversos ritmos occidentales, pero sin haber abandonado nunca sus raíces africanas. Por ello siempre ha evocado, a veces rítmica, vocal o líricamente, el entorno de donde proviene, a través de ritmos como el bikutsi, del canto de los pigmeos y de los relatos de los bosques cameruneses. A finales del año pasado lanzó nueva placa, titulada “Tiger Run”.
La agrupación bosnia Dubioza Kolektiv dio mucho de qué hablar recientemente debido a que el videoclip de su tema “No Escape (from Balkan)” estuvo en la portada de la célebre página web The Pirate Bay, la cual funge como una comunidad virtual para compartir archivos multimedia, pero que ha sido duramente criticada por diversos voceros de la industria musical mundial por conflictos de copyright. De hecho, dos de los fundadores del site están presos en la actualidad. Dubioza Kolektiv, les dedica una canción en su próximo disco “Happy Machine”, titulada “Free.mp3”, manteniendo así una larga tradición de militancia social y política, donde la crítica al nacionalismo, los prejuicios, la intolerancia y la injusticia se fusiona con ritmos punk, reggae, hip hop, dub y, desde luego, música folclórica de los Balcanes.
El blues nació en América: nació del dolor y la pena. Pero nació también para sembrar esperanza entre aquellos cuyo origen estaba distante, en el África del que fueron secuestrados. Todo vuelve a su sitio: el blues engendró al rock, el rock se unió a la música tuareg. Blues del desierto toca Bombino y hoy nos habla.
Virtuoso, creativo y explorador. Heredero del legado de Miles Davis y Herbie Hancock. La voz de Marcus Miller, vía su bajo, se torna polifacética, camaleónica y deslumbrante, cuando apuesta por dejar al alma hablar a través de ella. 
La historia del guitarrista tuareg Mdou Moctar es surrealista. Nacido en el desierto de Azawagh, al norte de Níger, se enseñó a sí mismo a tocar con un instrumento de cuerda de su creación, hecho con planchas, chatarra y guayas de freno de bicicleta. Pasarían años antes de poder poner sus manos en una guitarra de verdad. Desde entonces, y tras varios trabajos en la industria minera, se dedica a la música. Cumplió un sueño que muchos pensaron que sería imposible. Se popularizó en buena parte del desierto del Sahel gracias a la difusión de su música a través de teléfonos móviles, mediante infrarrojo y luego bluetooth. Por mera casualidad sus temas llegan a los oídos de un norteamericano que se encontraba viajando por esos rincones de África, su nombre era Christopher Kirkley. Es él quien, mediante su disquera Sahel Sounds, lo da a conocer en Europa y el resto del mundo.
Cuando el virtuosismo, la inspiración, la creatividad y la sensibilidad extrema dan rienda suelta mediante el lenguaje musical, el resultado sólo puede traducirse en lo siguiente: belleza sonora. Ara Malikian lleva años haciendo poesía musical desde distintos estilos, intentando nuevos proyectos y relatando diferentes historias. Todas ellas con su voz: el violín. 
La Antibalas Afrobeat Orchestra lleva años apostando por el afrobeat, un ritmo que era poco conocido fuera de la costa oeste de África al momento de su formación en 1998. Desde entonces, con la llegada del nuevo milenio, Broadway fue testigo de un exitoso musical inspirado en la figura más importante del género: El nigeriano Fela Kuti. Este año el célebre director Alex Gibney estrenó un documental sobre el afrobeat y este músico africano. Además, actualmente varios de los hijos de Fela giran alrededor del mundo recordando el legado de su padre. Por si fuera poco, las bandas que se centran en este ritmo se multiplican. Sin lugar a dudas Antibalas juega un papel fundamental en este revival del afrobeat. Aquí su historia. 
Sólo algunos iniciados pueden comprender el jazz. Una idea común que pretende mostrarnos a los músicos y escuchas del género como entes elevados dotados con una inteligencia superior. Nada más falso que esto, pues el jazz nació en la calle, en la vida comunal, en los márgenes que se abrazan para no sentirse solos. En esta ocasión, dos jazzistas mexicanos descomunales comparten con nosotros su forma de ver, vivir y entender el jazz. Una deliciosa charla entablada en alguna terraza de la Ciudad de México con Iraida Noriega e Israel Cupich. 
Levante la mano quien crea que el rock está muerto. Señoras y señores, están equivocados, pues el rock no es un género que haya pasado de moda… ni siquiera es un género… sino un espíritu. Al menos eso piensa Alfonso Espriella, un músico colombiano cuya propuesta busca el despertar de la conciencia y la actitud trascendente. Hoy comparte con nosotros su experiencia en la música y parte de su trabajo.
Música es música. Sin importar cualquier indicación geográfica delimitada, las artes sonoras, para Goran Bregović, son un lenguaje y una oportunidad para mantener viva la creatividad y las tradiciones en un mismo plano. Desde los Balcanes, hasta el mariachi mexicano, el tango, la música gitana y el punk, su obra sigue siendo fiel expresión del lado más humano del contacto intercultural.
Alma Afrobeat Ensemble es una agrupación oriunda de Chicago, pero actualmente radicada en Barcelona. Su estilo se centra en el género del afrobeat, aunque posee leves vestigios de otros ritmos como el hip hop, el blues y el reggae. El hombre tras el concepto de la banda, el norteamericano Aaron Feder, asegura haber descubierto el afrobeat cuando trabajaba en una tienda de discos, aunque dice que conoció la música africana de verdad en las calles de Barcelona, a través de músicos senegaleses. Por eso hizo de esta ciudad su hogar.
Difícil siempre resulta definir cuál es el alma de una ciudad, o mejor dicho, cuáles son los trazos culturales que la definen. Casi siempre existen discrepancias al respecto, pero la fama y los mitos se ganan gracias a esas pequeñas constantes, con las cuales muchos están de acuerdo. 

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