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Wilson Simonal, Alegría Alegría!!

Imagen de pablo

¿Qué sería de nosotros sin el aporte de la música brasileña a la humanidad? Sin duda alguna, Brasil ha visto nacer una infinidad de artistas que han dejado huella en la historia de la música mundial. Este mes hemos escogido a un músico brasileño, que si bien no es el más conocido, quizás sea el más polémico. Wilson Simonal fue uno de los cantantes brasileños más populares de los años sesenta, pero un hecho lamentable lo marcó para siempre y lo alejó de la fama y popularidad que alguna vez alcanzó. Entre sus discos, seleccionamos “Alegría, Alegría!!!”, el primero de una serie de cuatro discos, editado en 1967 bajo el sello Odeón. En este momento, Simonal se encontraba en la cima de su carrera y estaba desarrollando un estilo propio que lo diferenciaría de sus demás contemporáneos (ocupados en la concepción del movimiento Tropicália). Así, el disco tiene un estilo que el propio autor llamó “Pilantragem” (una traducción literal podría ser piratería), una mezcla de Brasil con lo que en esos momentos se escuchaba en todo el continente: jazz, soul, samba, pop y una pisca de boogaloo. Aquí la historia.

Wilson Simonal nació en un suburbio de Río de Janeiro en 1939. Empezó a cantar cuando hacía su servicio militar. Bajo la dirección de Carlos Imperial, productor y actor, aparecía esporádicamente en televisión y en bares nocturnos de la ciudad, incluyendo aquella famosa calle Beco de Garrafas (zona de la ciudad donde se dice nació el bossa nova). Su estilo, técnica y gracia lo convirtieron rápidamente en uno de los cantantes favoritos de la época, comparado no sólo con los mejores artistas del país sino con aquellas estrellas americanas que empezaban a “invadir” la cultura brasileña. Buscando diferenciarse de los demás, nuestro artista trató siempre de innovar y encontrar un estilo propio que le permitiera aprovechar su talento y gracia al máximo. Desde sus primeros discos, combinó la samba con el soul americano, pero no tuvo un éxito comercial significativo. Después intentaría mezclar la esencia del bossa nova con el pop, añadiendo arreglos orquestales al estilo de las bandas de jazz. Desde ahí, empezó a trabajar en un género que lo llevarían a dominar los primeros lugares de las listas de popularidad durante el final de los años sesenta: el pilantragem. Este estilo era una combinación de soul, jazz y samba, con algunos tintes de boogaloo, ritmo que también se estaba gestando por aquellos años en la región latinoamericana. Todo esto era combinado con mucha gracia, risas y alegría en una música fácil de digerir y de escuchar para la gran mayoría de la población brasileña. A partir de 1966, su imagen llegaría a todos los rincones del país después de convertirse en el primer presentador negro en conducir un programa de televisión transmitido en cadena nacional. El “Show en Si…monal” lo catapultaría a la fama y se ganaría el corazón de la gente, dado su gran carisma y su talento como showman. Un año después publicaría el disco “Alegria, Alegria!!!” el cual incluía uno de los primeros éxitos que le daría la vuelta al mundo: “Nem Vem Que Não Tem. Como se mencionó anteriormente, en este disco se imprimió el sonido distintivo del Pilantragem, una música alegre, con ritmo festivo y mucha alegría. En todo el disco, la música de una batería, piano, bajo, guitarra y la voz inconfundible de Simonal era acompañada por aplausos al compás del ritmo, risas y exclamaciones de felicidad por aquí y por allá. Tuvo tanto éxito que formó un proyecto paralelo llamado A Turma Da Pilantragem. Varios discos siguieron y con ellos fue acuñando diversos éxitos que lo convirtieron en uno de los favoritos tanto del público como de la prensa. Su fama era tal que viajó con la selección de Brasil al Mundial de Futbol de 1970, acompañando a su gran amigo Pelé. En pocas palabras, gozaba de fama y fortuna, lo que lo llevó a vivir una vida con lujos, excesos y extravagancia.

Parecía que todo era miel sobre hojuelas para la vida de este cantor. Sin embargo, hay que recordar que por aquellos años, el país vivía tiempos turbios e inciertos con la llegada de los militares al poder en 1964. Toda expresión cultural era controlada por temor a que cualquier manifestación artística se desaliñara de las restricciones de la dictadura militar. De hecho, se dice que las autoridades militares no veían con muy buenos ojos la presencia de una persona de color en la televisión nacional, pero la fama y aprobación que Simonal tenía en los corazones de los brasileños lo protegieron de alguna u otra manera. Pese a esto, ocurrió un evento desafortunado que marcaría para siempre la carrera de este artista.

En 1972, Wilson culpó a su contador, Rafael Vivani, por robo y desfalco. Este le había dicho que estaba económicamente quebrado, ya que ni la venta de todos sus discos ni la fama le alcanzaban para pagar su extravagante modo de vida. El cantante decidió contratar un par de militares con la intención de obligar a su contador a decir la verdad. Fue torturado durante varios días y obligado a firmar un documento donde aceptaba las acusaciones de Simonal. Al poco tiempo, Vivani acusó públicamente a Wilson lo demandó por extorsión. En el juicio, los militares declararon que el músico era un informante de la policía, contratado para espiar a sus compañeros del medio. Fue un escándalo mayúsculo del cual se habló durante semanas, incluso años. Ante los ojos de la opinión pública, Wilson Simonal había sido un traidor y decayó de su gusto hasta el final de sus días. Nunca se pudo demostrar que el cantante no fue colaborador del régimen militar, por lo que su carrera y popularidad se desplomaron.

Aunque Simonal siguió sacando discos, con el paso del tiempo era cada vez más evidente su decadencia y desagrado del público. Murió de cirrosis en el año 2000. Hasta la fecha, es un caso que sigue dando de qué hablar y causa polémica. Algunos dicen que Simonal cayó en la trampa de su inocencia aunada al gran ego que tenía por gozar de tanta fama y poder. Se creyó intocable y jamás pensó que las cosas se le fueran a revertir de esa manera. Otros dicen que el régimen aprovechó la ocasión para quemarlo y dejaron que el tema se expandiera en la prensa durante varias semanas. Lo que es un hecho es que ese evento lo marcó para siempre. Se han escrito varios libros e incluso se hizo un documental al respecto, donde se recopilan todos los hechos ocurridos en este oscuro suceso. Después de su muerte, su familia se ha dedicado a limpiar el nombre de Wilson Simonal. En 2002, lograron abrir un proceso para averiguar sobre las supuestas colaboraciones del cantante con el régimen militar. En este se encontró que no había registros ni ninguna evidencia en los archivos militares que demostraran que Simonal había sido colaborador de los militares. Una vez finalizado el proceso, Wilson Simonal fue moralmente rehabilitado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en un juicio simbólico. Con esto, la familia logró limpiar la imagen de este gran cantante. Independientemente de todo, su música debe tener un lugar importante en la historia cultural de Brasil, por el gran aporte que hizo a la cultura brasileña durante sus años de gloria.

Qué sería de nosotros sin el aporte de la música brasileña a la humanidad? Sin duda alguna, Brasil ha visto nacer una infinidad de artistas que han dejado huella en la historia de la música mundial." data-share-imageurl="">

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