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Entrevista a Eskorzo. Un viaje a Latinoamérica llamado Alerta caníbal

La agrupación granadina Eskorzo lanza el disco Alerta caníbal, donde experimentan con diversos géneros latinoamericanos como la cumbia, la salsa y el afrocubanismo, pero sin dejar a un lado otros ritmos que no les son ajenos, como el rock, el punk y la música balcánica. La banda celebra así sus más de dos décadas de carrera, con este disco conceptual que gira alrededor de la idea del canibalismo, no sólo físico, sino también emocional, social e individual.

Eskorzo muestra su lado más latino con su nuevo disco Alerta caníbal, el cual presentaron durante su gira colombiana en 2017.

Tony Moreno, cantante y líder de Eskorzo explica el concepto tras este disco, así como su paleta sonora. También habla sobre cómo se siente su banda tras más de veintidós años de carrera y sus planes a futuro.  

—Alerta caníbal parece un disco muy enfocado en géneros de Latinoamérica.

—Siempre ha estado presente. Al final todos somos latinos. No me siento incómodo cuando escucho una bachata o una cumbia. No me resulta igual a escuchar música de, no sé, Corea del Norte. Los géneros latinos no nos son extraños. También ha sido un seguimiento de nuestro anterior disco, Camino de fuego, que miraba mucho a África, a ritmos como el afrobeat. Aquí se trató de tirar el hilo musical, y ese hilo africano, hasta seguirle la pista para llegar a Latinoamérica, porque se conectan. Los orígenes de muchos sonidos latinoamericanos están en África. Incluso depende de cada tribu de esclavos que iban al nuevo mundo, según donde fueran llevados, pues había un tipo de música: el candombe, el son, el calipso, etc. Nos sentimos cómodos, total, ya lo hizo Julio Iglesias (risas).  

—Pareciera haber una presencia importante de cumbia. Hay mucho de Los Destellos y Chicha Libre en este disco.

—Sí. Por las guitarras, que suenan mucho a ese rollo de cumbia peruana. A ambos grupos los conocemos y, como te digo, son músicas que no nos son ajenas. Los Destellos me encantan y vienen de una generación muy interesante para la música.

—¿Por qué deciden presentar este trabajo en Medellín?

—Dio la casualidad que habíamos terminado el disco y faltaba poco para publicarlo. Estábamos en plena gira colombiana y nos pareció casi una casualidad bonita. Un disco muy tropical y cumbiero que podíamos presentar en la cuna de aquello, en el origen. Fue una divina coincidencia. También ocurrió durante la Feria Circular, un evento que reúne productores y promotores americanos y, a raíz de ahí, nos surgieron muchas propuestas para, en 2019, recorrer otra vez el continente.  

—El disco gira alrededor de la idea del canibalismo, no sólo físico, sino también emocional, social e individual.   

—El canibalismo suena sólo a comer gente, pero luego te das cuenta de que hay varias maneras de devorar. Siempre hemos tenido un componente social en las letras, y aquí tiene que ver con que la sociedad nos devora, engulle, aliena y nos desprende de toda individualidad. Nos estresa. Hacemos lo mismo que hacen otros, perdemos personalidad, etc. Eso por un lado. Luego está el concepto de devorarse a uno mismo, por tus miedos, fantasmas, inseguridades y ansiedad. Te devoras a ti mismo sin poder levantar cabeza. Especialmente al no darte cuenta que la vida puede ser otra cosa si quieres. También está el canibalismo en las relaciones, sea de pareja o amistad. Las relaciones individuales, el cómo una persona puede anular a otra. Lo que hoy en día se ha puesto de moda llamar relaciones tóxicas. A nosotros nos gusta mucho el tema conceptual, Pink Floyd, etc. Me molan los discos con un concepto y creo que aquí se aplica además al arte de la placa, las letras, el tropicalismo, recuerda que la palabra caníbal viene de ciertos aborígenes del mar Caribe. Creo que todo está bien hilado. La primera canción que surgió fue Alerta caníbal, a raíz de ahí empezamos a pensar en ese tema, y espontáneamente surgían letras que conectaban. Todo salió muy natural.

—Hay dos invitados muy importantes en este disco: Amparanoia y El Canijo de Jerez.

—Pues somos colegas. El primer concierto creo que dio Amparo en Granada, fue uno de los primeros de los nuestros también, en el año 97. Ahora ya hace veinte años del proyecto de Amparanoia. Desde entonces hemos coincidido muchas veces. Ella también es de Granada, como yo. El Canijo es igual, nos conocimos cuando ellos empezaron con Los Delincuentes y desde entonces hay muy buen rollo. Además él colaboró a finales de la gira de Caminos de fuego y se la había pasado súper bien, quería grabar con nosotros. Afortunadamente se cumplió.      

—Si bien Alerta caníbal tiene un sonido predominantemente latinoamericano, el primer videoclip que adelantaron fue el de La pena, el tema más balcánico del disco.

—Nosotros, aunque un disco tenga un componente predominantemente tropical, no dejaremos a un lado otros ritmos como el rock, la música mediterránea, indoeuropea, y otras con las que también nos sentimos identificados. No me resulta extraña la música balcánica. Sobre todo viniendo del flamenco y de muchos palos. Tú puedes ver que la música gitana, desde la India hasta España, está conectada. El rollo de coger elementos de todos lados es parte de la idiosincrasia del grupo.

—El segundo videoclip de Alerta caníbal ha sido La tumba. Un tema que pareciera un homenaje a los desaparecidos y a las víctimas de la guerra en general.

—Desgraciadamente no solo en España sigue el tema de los desaparecidos, sino en toda Latinoamérica o donde te vayas. Creo que por ahí hay un montón de gente olvidada, tumbas sin nombre, fosas comunes. Estamos a setenta años de la guerra civil y todavía hay conflicto y movida por la gente que quiere enterrar a sus muertos dignamente. Tantos abusos que se hicieron en la dictadura. No se puede olvidar, por más que haya intereses que persigan eso. Pero es un tema de todo el mundo la verdad.

—El disco también incluye una versión en cumbia de The Guns of Brixton de The Clash.

—Hay un vínculo entre Granada y Joe Strummer muy fuerte, ya que estuvo un tiempo viviendo en la ciudad. De hecho produjo uno de los discos de la banda 091, que es una de las más míticas de Granada. Además convivió con mucha gente, fue una influencia. A nivel tanto lírico como musical The Clash es un grupo atemporal, por lo que hoy escuchas esa canción y sigue estando vigente. Le quisimos dar una vuelta de tuerca a la adaptación de la letra por el tema de los desahucios, porque creemos que es un problema que hace un año estaba en el candelero y parece que la herida se ha cerrado, pero no es así, actualmente hay unos cuatrocientos desahucios al día.

—Son más de veinte años de trayectoria.

—Ya son 22. Cambia la edad, cambian las rodillas, las canas, las arrugas. Todo lo demás sigue igual. La misma ilusión.  Piensas que llevas más de veinte años y sigues subiéndote a los escenarios y sigues teniendo éxito, y haciendo lo que te gusta. Todavía no he sentado la cabeza, o quizás sí. Arriesgamos vivir de lo que nos gustaba y lo logramos. A nivel creativo tenemos la misma filosofía de fusionar y variar. Si fuésemos un grupo de reggae, tocando lo mismo veinte años nos aburriríamos, o cumbia todo el rato. Entonces eso de poder ir picando y tener esa libertad nos nutre.    

—Qué disfrutan más: el directo o el estudio.

—El directo. El estudio también está guay. Aunque nosotros no es que vamos al estudio a crear. Solemos llegar con el material a grabar directamente.

—Podrían hablarnos de la gira que estarán haciendo para promocionar Alerta caníbal. ¿Saldrán de España?

—Tenemos varias fechas en España durante lo que queda del año. En primavera y verano estaremos haciendo varios festivales. En otoño queremos girar por Europa y, en 2019, que aunque no parezca está a la vuelta de la esquina, hemos coordinado para volver a las Américas. Hemos cerrado varias cosas, tenemos fechas en varias ciudades, estaremos quizás un mes. En nuestra web está toda esa información.

—¿Están preparando más videoclips?

—Tenemos dos más grabados, de Los besos que me dabas y Zona caliente. Que fue aprovechando la gira latinoamericana. Grabamos en Santa Marta. Con una chiva (autobús), en la selva, con la gente de allí. Nos llevamos una cámara durante ese viaje. Granada es muy seca y marrón, más desierta, como lo que ves en el vídeo de La tumba. Entonces al encontrarnos con paisajes tan distintos nos interesó hacer algo visual.

—¿Otro plan a futuro que deberíamos conocer?

—Pues seguir haciendo cosas, haremos otros videoclips seguro. Hay en mente hacer Alerta caníbal y ya hay un guion preparado. Un rollo Mad Max post-apocalíptico y también Déjame que te devore que lo queremos hacer en un rollo caníbal de verdad. Rollo el tío psicópata, poniendo la mesa, preparando los ajitos, etc. Yo por esa época, buscando información sobre caníbales, me enteré del caso de un tío japonés que se comió a una tía en Paris y quedó libre. Me llamó mucho la atención la ida de olla que tienes que tener para hacer semejante cosa.

 

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