Usted está aquí

Claude Debussy: Visionario musical del siglo XX

Imagen de bob

En marzo se cumplirá un siglo desde la muerte del compositor Claude Debussy, gran visionario que supo leer con oídos abiertos y creatividad despierta los aires musicales de su tiempo y del futuro.

A Debussy se le suele encasillar (contra su propia voluntad) dentro de la música impresionista y, sin duda, el carácter onírico y vaporoso de sus obras contribuye a ello, pero va mucho más allá. Su exploración armónica y tímbrica, atenta a las sonoridades y modos musicales de otras tradiciones extrañas a la música clásica occidental, preludia uno de los sellos distintivos de la música futura: la fusión libre de restricciones estilísticas y tonales en aras de la expresividad.

Quizás la obra que mejor refleje ese nuevo talante musical, capaz de disolver las formas y sumergirse en la cambiante flexibilidad que caracteriza la música del siglo XX y lo que va del XXI, sin perder organicidad (como a mi juicio olvidaron los compositores postonales), es el Prélude à l'après-midi d'un faune. Poema sinfónico inspirado en la obra del mismo nombre de Stéphane Mallarmé.

Como ya mencionábamos, Debussy encontró inspiración en la música de otros pueblos para emprender su revolución musical y prueba de ello es la influencia que tuvo la música de gamelán, propia de Indonesia, en su obra. El compositor francés tuvo acceso a ella gracias a una presentación musical de exhibición llevada a cabo en el marco de la Exposición Universal de París, en 1889, y posteriormente retomó aspectos tímbricos, ornamentales y tonales de esta música que aplicó a sus obras. Un claro ejemplo de ello es la primera sección de su obra Estampes, titulada “Pagodes”, donde Debussy explota diferentes versiones de la escala pentatónica con la adición de algunas notas que escapan a dicha escala, en franca alusión a uno de los modos tonales más comunes en la música de gamelán, el slendro, y aprovechando el pedal del piano para dar ese efecto de elusiva permanencia tan característico de su música y del gamelán.

Por otro lado, Debussy también es uno de los precursores del encuentro entre la música clásica y el jazz, o más bien con uno de sus más cercanos ancestros, el ragtime, mismo que retomó para algunas obras para piano como su famosa Golliwog’s Cake Walk, que compuso para su hija Claude-Emma, en la que de pasada parodia el tema del Preludio de Tristán e Isolda de Wagner.

Aunque a Debussy ya no le tocó presenciar el boom del jazz en las décadas subsecuentes a su muerte, su legado tuvo una gran influencia en el género. De “Django” Rheinhardt al bebop de Parker, Monk, Gillespie, Evans y Davis, las texturas y técnicas modales del compositor francés dejaron una huella indeleble. Basta escuchar “Blue in Green” de Bill Evans para remitirnos a esos ecos atmosféricos del gran Debussy.

 

Este año seguramente veremos infinidad de actividades musicales para conmemorar el aniversario luctuoso de Claude Debussy, habrá que estar atentos para no perder oportunidad de escuchar a este fabuloso compositor.  

Estamos en redes ¿ nos sigues ?