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Celebra el invierno escuchando al Sol

Imagen de bob

 

Desde tiempos inmemoriales la llegada del invierno es motivo de celebración. La Navidad, probablemente establecida el 25 de diciembre para empatarla con la conmemoración del nacimiento del Sol en la cultura romana, es sólo una de tantas fiestas solsticiales que diversas culturas del mundo celebran en torno a la noche más oscura del año, a la temporada en la que la tierra es estéril, el verde se torna amarrillo y los árboles quedan al desnudo, los animales se guarecen o huyen; tiempo en que el Sol y la naturaleza con él, languidecen, entran en estado de frío letargo, de recogimiento, que los prepara para renacer. Tiempo en que el hombre también se resguarda al calor del hogar y, a través del último derroche ritual del ciclo anual, celebra la resistencia y continuidad de la vida, esa llamita en medio de la oscuridad que se dispone, como el Astro Rey, a convertirse en renovado incendio.  

Para despedir el año los invito a celebrar al Sol triunfante escuchándolo a través de la obra “Solstice” de la compositora británica Amelia Chain, quien retomó la conversión audible realizada por la NASA de las ondas electromagnéticas generadas por la actividad solar, para fusionarlas con un acompañamiento de cuerdas sobre el que flota un bello y refrescante piano tras el cual cierra la pieza el enigmático sonido del Sol.

Te deseo, apreciado lector, que el año que viene esté colmado de insospechadas y exultantes resonancias simpáticas.

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