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Sister Rosetta Tharpe fue esencialmente una intérprete de música gospel, un género de lírica espiritual y carácter festivo. No obstante, esta guitarrista, compositora y cantante coqueteó constantemente con el blues y el rock and roll, convirtiéndose en una influencia trascendental para este último ritmo. No en vano muchas de sus primeras estrellas, como Chuck Berry y Elvis Presley, le dedicaron los más cariñosos y efusivos elogios. 
Logró la fama a los 63 años tras una turbulenta vida de nómada, estableciéndose como uno de los referentes principales del soul moderno. «Pasaron 62 años para que alguien me encontrara», diría a alguna vez, «pero le doy gracias a Dios. Muchos nunca lo logran». Esta es la historia de Charles Bradley, el astro fugaz del soul.
La rumba congoleña representa el retorno a África de ritmos autóctonos llevados al mar Caribe por la fuerza. Géneros que cambiaron mientras estuvieron fuera, en América, que se convirtieron en son y cha cha chá, para luego regresar y dar vida a una música innovadora que haría de banda sonora a la independencia del Congo. 
El primer mandatario de Haití Michel Martelly fue músico antes que político, fue conocido como el “Presidente del Compas” antes que de la nación. Lo de “compas” nada tenía que ver con la medida rítmica, sino que hacía referencia a un popular género musical del mismo nombre, también conocido como kompa o konpa. Su historia comienza en las tarimas de las discotecas de Puerto Príncipe hasta llegar a las de los mítines presidenciales.
Melómano obsesivo, viajero incansable, productor, folclorista, archivista, etnomusicólogo, escritor, intérprete, activista social, historiador oral y cineasta son algunas de las palabras que definen al norteamericano Alan Lomax, quizás el recolector de músicas del mundo y folk más importante del siglo XX.
De orígenes caribeños, aunque germinada en Nueva York, la salsa es uno de los géneros latinoamericanos más populares de todos los tiempos. Heredera del son, el danzón y la rumba, su historia es una de encuentro y fusión de culturas, de unión sonora entre Europa, África y América. La historia de la salsa es, por lo tanto, la del Caribe y sus pueblos.
Pareciera muy aventurado afirmar que antes de que Peter Gabriel y compañía crearan WOMAD y Real World Records el acceso a la música proveniente de otras latitudes era muy limitada, pero al recordar los logros de estos dos proyectos y lo que han significado para muchos músicos internacionales es difícil negar la considerable deuda que el mundo tiene con éstos ingleses quienes hicieron todo para que occidente tuviera más acceso a los sonidos de otras culturas.
En el año de 1964 por primera vez un músico de jazz se postuló para las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Se trata de Dizzy Gillespie: virtuoso trompetista, co-autor del género bebop y cómico humanista.
Ya saben lo que se dice: el disco está muriendo. Quizá, quizá no. Pero no cabe duda de que aunque desaparezca del mercado, su influencia en la construcción del cómo entendemos la música ha de perdurar. Tomando como pretexto el machacón debate de la “fidelidad”, los invito a cuestionar cómo se relacionan con la música, qué entienden por ella. 
Ahora que ha pasado el furor del centésimo aniversario de su nacimiento; ahora que los cronopios-por-un-día han vuelto a su naturaleza de famas o de esperanzas; ahora, pues, que a nadie le importa un rábano su vida y obra, me detengo a recomendarles un disco que nos permiten ver una ínfima parte de la personalidad del Cronopio Mayor, Julio Cortázar. 
¿Qué pasaría si en un mismo recipiente vertimos samba, forró y rock psicodélico? ¿Qué ocurriría si a la mezcla agregamos represión cultural y resquebrajamientos de la identidad latina? ¿Qué sucedería, finalmente, si la mezcla fuese lanzada en el aire de cambios sociales que se respiró en los sesenta? Surgiría, por supuesto, una joya única: el disco Os Mutantes, con el que la banda homónima sacudiría su tiempo… y los posteriores. 
En esta ocasión nos adentramos en un mundo azaroso e inestable con el fin de comprender mejor cómo funciona la novedad en el ámbito musical y por qué a pesar de su atractivo resulta en ocasiones nada más que un desencanto, en el mejor de los casos, pues en el peor escenario tiende a sepultar las manifestaciones anteriores. 
Es un hecho, correr está de moda y cada vez es más común encontrar publicaciones en redes sociales en las que alguno de nuestros amigos presume la cantidad de kilómetros que ha corrido, las fotos de la última carrera que finalizó y el estado de ánimo tan maravilloso que tiene a partir de que empezó este hábito. 
Mal entendida por muchos años, la sinestesia ha sido tachada de patología mental, cuando no desvarío o fabulación mítica. Hoy, por el contrario, no sólo se le considera una facultad común a todos los hombres, sino que además pareciera ser el origen de la cultura tal como la conocemos.
El reggae es una de las vertientes sonoras más conocidas de la música de Jamaica. Pero existen otras raíces y otras líneas musicales que explican el gran legado histórico y cultural que se atesora en esa isla caribeña. El mento y el ska son dos productos del contacto intercultural de tantos pueblos y tantas generaciones en ese lugar del mundo. 
Ahmad Jamal es una de las mayores “Leyendas Vivas” del jazz, género que ha influenciado fuertemente desde su irrupción en los años cuarenta. Detractor de la virtuosidad desmesurada, es una rareza de su tiempo, cuyo toque preciso y sofisticado no es fácilmente clasificable. 
Los sonidos afro-británicos comenzaron a hacerse presentes en el mundo entero desde los años sesenta, cuando en “la isla” se gestaban los más diversos experimentos sonoros. Así que la vida no era sólo rock o rollo hippie. Los ritmos africanos también se desarrollaban en otras vertientes sonoras intentando descubrir nuevos sonidos y nuevas formas, más frescas, de expresión.
La historia del Hot Club de France es, por un lado, la historia del primer grupo de jazz europeo internacional, pero además es la historia de la gran amistad entre Reinhardt y Grappelli, dos músicos callejeros de familias inmigrantes que combinaron el jazz con la música gitana manouche, dando como resultado este atípico quinteto.
El protagonismo en el jazz puede rotar del jazzman, al tema y finalmente al contexto. De su complejidad resulta también su riqueza, de ahí que sus fronteras sean cada vez más inabarcables.
Las más de las veces resulta complicado, cuando no imposible, encontrar un documento histórico que atestigüe el nacimiento de un género musical. Los cambios son sutiles y los procesos inasibles. Pero en ocasiones hay joyas que desvelan historias supuestamente conocidas por todos. Este mes les traemos una de esas gemas: un concierto de 1964 donde el bossa nova cristalizaría como género fusión.

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